| Política global y advocacy |
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Durante los últimos 15 años, el mundo avanzó con pasos gigantescos al reconocer el aspecto central que constituye la salud y los derechos sexuales y reproductivos de la mujer en un empeño global de promover el desarrollo, reducir la pobreza y fortalecer las sociedades. Reforzando la capacidad de las organizaciones líderes locales y promoviendo políticas globales que reconocen la necesidad y los derechos de las mujeres y de las niñas, la IWHC ha desempeñado un papel preponderante en ese progreso.
Nuestra defensa a nivel internacional siempre se ha basado en un sólido compromiso con los derechos humanos y una firme comprensión de las realidades de la mujer y las niñas, demostrado mediante nuestro trabajo con colegas en el campo en África, Ásia y América Latina. Hemos promovido el desarrollo de organizaciones que ofrecen servicios y defienden los derechos de la mujer adulta y adolescente en sus respectivos países; hemos ayudado a vincular y fortalecer esas organizaciones apoyando la colaboración e incentivando la creación de redes nacionales y regionales; y hemos ayudado a aportar la experiencia y conocimientos de estos defensores locales de los derechos para influenciar en el ámbito mundial. Reconociendo la creciente importancia del movimiento feminista internacional, movilizamos a las mujeres para una serie de conferencias internacionales organizadas por las Naciones Unidas durante la década de los años 90 y la década actual. En estas conferencias, los gobiernos del mundo entero adoptaron acuerdos progresistas que, por primera vez en la historia, colocaron la salud, los derechos y el empoderamiento de la mujer en el centro de las políticas demográficas. Al final, fueron las mujeres—participando en delegaciones gubernamentales, liderando iniciativas de las ONGs para influenciar a los gobiernos tanto en las reuniones preparatorias como durante las mismas conferencias—las que hicieron posible lograr este notable consenso. Muchas de estas mujeres fueron movilizadas por la IWHC y muchas de ellas continúan siendo nuestras colegas hasta el día de hoy. Los acuerdos que colaboramos para formular durante la década de los años 90 fueron reafirmados y fortalecidos en siete conferencias posteriores. Esos acuerdos y planes de acción no solamente establecieron prioridades globales de avanzada, sino que también proporcionaron a los defensores locales de los derechos y herramientas que necesitan para influenciar a sus respectivos gobiernos para realizar cambios positivos—y se lograron numerosos avances significativos. Continuamos invirtiendo en la capacidad de organización de la mujer a nivel nacional y muchos de los programas y líderes que apoyaron actualmente ejercen un impacto nacional y regional. A pesar de estos avances, aún hay mucho trabajo por delante. Logramos alcanzar muchos objetivos, pero nuestro desafío principal permanece inalterable: potenciar a los defensores de los derechos de la mujer en el mundo entero y persuadir a quienes formulan políticas que la promoción de la salud de la mujer es tanto un medio como un fin por sí mismo. Nuestro trabajo actual para lograr esta meta tiene tres áreas principales de enfoque:
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