| Lydia Alpízar Durán Entrevista |
|
|
|
35 años de edad
Directora Ejecutiva, Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo Costa Rica & México
>>Disponible en PDF
Lydia es una activista feminista de Costa Rica que vive en la Ciudad de México. Participó activamente en organización y movilización de jóvenes en torno al proceso de la Cumbre de la Tierra en 1991-1992 y trabajó durante varios años como coordinadora del Programa de la Juventud del Consejo de la Tierra. Facilitó la participación de mujeres jóvenes de América Latina en el proceso de Beijing '95, coordinando un proyecto internacional llamado "Nuestras palabras, nuestras voces: ¡Mujeres jóvenes por el cambio! Voces de mujeres jóvenes más allá de Beijing '95". Lydia es co-fundadora y asesora de ELIGE - Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos (México), además de co-fundadora de la Red Latinoamericana y Caribeña de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos. Desde 1996 ha sido integrante de la Junta de Administradores del Comité Internacional para el Consejo de la Paz. Es miembra de la Junta Directiva del Fondo Global para Mujeres, como también de la Junta Directiva del Consejo Internacional sobre Políticas de Derechos Humanos con sede en Ginebra. En el año 2000, Lydia fue la representante de la región latinoamericana ante el Comité Internacional de ONG para Beijing + 5. Participó durante varios años en la campaña "Alto a la impunidad: No más asesinatos de mujeres", una iniciativa nacional mexicana para poner fin a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, en la frontera entre los Estados Unidos y México. Lydia es socióloga y participó en 2003 en el Programa de Capacitación de Defensores de los Derechos Humanos del Centro para el Estudio de los Derechos Humanos en la Universidad de Columbia. Cuenta con un amplia experiencia en promoción y defensa, como también en capacitación en derechos humanos de las mujeres, particularmente en derechos sexuales y reproductivos y violencia contra las mujeres. Jennifer Kidwell, IWHC: ¿Puedes compartir la historia de cómo y por qué te involucraste en los movimientos de mujeres y de jóvenes? Lydia Alpízar Durán: Empecé mi activismo cuando tenía 17 años. Estaba viviendo en Costa Rica-mi país de origen-y participé en un programa de intercambio de educación para el desarrollo dirigido a jóvenes de Canadá y Costa Rica. El programa fue realmente muy bueno en dar una mirada crítica a diversos temas, así como una comprensión y conciencia acerca de los asuntos en la comunidad donde vivías. Fue realmente una experiencia que me cambió la vida. Fui expuesta a una realidad diferente que me ayudó a comprender las relaciones entre el Norte y el Sur, el rol de las personas jóvenes en la comunidad y la importancia de aprender sobre otros países, como también la de conocer y valorar más a mi propio país-su gente, sus problemas-y de mi capacidad de hacer algo para cambiar la realidad en que vivimos. Aprendí a hacer nuevas cosas, entre ellas trabajar como parte de un equipo, vivir con una familia extranjera, adaptarme a una cultura diferente, hablar inglés más fluidamente, además de organizar y dar talleres y presentaciones a diversas personas, etc. El programa en verdad me motivó a involucrarme en el activismo y hacer algo para cambiar la realidad en que estaba viviendo. Al concluir el programa, varias personas que participamos en él decidimos crear una pequeña organización no gubernamental (ONG) con el fin de continuar ese tipo de trabajo. Al principio trabajamos mucho con gente joven en torno al medio ambiente y el desarrollo sostenible. Fue interesante porque esto ocurrió alrededor del tiempo en que se realizaría la Cumbre de la Tierra (también conocida como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, o CNUMAD) y nos organizamos con colegas de Canadá en el Foro Mundial de la Juventud a fin de tener un impacto. Esto significaba que yo realmente debía involucrarme en movilizar a gente joven... Estaba encargada de organizar a activistas jóvenes de México y Centroamérica. No contábamos con muchos recursos, así que viajamos por la región con mochilas y organizándonos con grupos juveniles. Y funcionó-más de 400 personas de unos 114 países asistieron al Foro. Es decir que desde muy temprano me involucré en trabajo tanto local como internacional. Con el paso del tiempo, los asuntos de género empezaron a surgir en el contexto del movimiento juvenil por el medio ambiente. Éramos numerosas mujeres haciendo mucho trabajo, mientras que los hombres andaban en automóvil y tomaban las decisiones. No pasó mucho tiempo antes de llegar al punto en que supe que algo debía cambiar. Me involucré más en el movimiento de mujeres en Costa Rica, particularmente en torno a organizar a feministas jóvenes con el fin de emprender acciones. Entonces era más difícil que las mujeres jóvenes tuvieran un espacio en el cual trabajar en temas que eran importantes para ellas. Ahora hay más espacios para que las feministas jóvenes participen en formas significativas, como también un mayor reconocimiento de la importancia de abrir espacios para las jóvenes activistas feministas. El siguiente punto crítico fue la Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada en Beijing en 1995. Hice bastante organización en torno a Beijing. Trabajé organizando a mujeres jóvenes en América Latina, fui parte de la organización del caucus de mujeres jóvenes y coordiné con feministas jóvenes de 17 países la publicación de una herramienta para promoción y defensa. Apenas estábamos empezando a aprender a usar el correo electrónico para hacer contactos globales; de no haberlo tenido, habría sido muy difícil elaborar ese informe. Era un proyecto divertido porque había gente de Jordania, de los Estados Unidos, de Venezuela y Panamá, de Holanda, Nepal y las Filipinas. Todas estábamos documentando la discriminación de las mujeres a fin de tener sólidos argumentos, ya que cada vez que como mujer joven mencionabas algún asunto, la gente decía: '¿Qué es tan particular y especial?' Nos dimos cuenta de que debíamos presentar casos concretos que mostraran las formas específicas en que se estaba discriminando a las mujeres jóvenes. Queríamos documentar estos casos y luego proponer lo que deseábamos ver en la Plataforma de Acción. Así que hicimos mucho trabajo en torno a las reuniones previas a Beijing, en particular la cuarta reunión del comité preparatorio (PrepCom IV) en marzo de 1995 en la ciudad de Nueva York. IWHC: ¿Recuerdas uno de los ejemplos en la publicación? LAD: Hicimos un estudio de caso sobre los llamados "crímenes por honor" en Jordania. En su estudio de caso, las jóvenes jordanas con quienes trabajamos incluyeron una historia personal y un análisis contextual del asunto. Plantearon una recomendación específica respecto a las mujeres jóvenes porque ellas a menudo son víctimas de los llamados asesinatos por honor. Recuerdo que esto realmente me marcó, pues la historia que utilizaron fue la de una mujer joven asesinada por su propio padre como consecuencia de que el hermano de él la había violado. Tuvimos un caso muy interesante de violencia contra las mujeres en los Estados Unidos y de cuán persistente ésta es, otros casos sobre participación política y acceso a la educación, además de asuntos relacionados con la sexualidad y la reproducción. Publicamos el informe en inglés, francés y español. Lo utilizamos como una herramienta para promoción y defensa en general, pero estábamos organizadas para impulsar ciertos temas. Por ejemplo, fui asesora de la delegación del gobierno de Costa Rica durante la PrepCom IV y una parte de la Plataforma de Acción tiene que ver con la importancia de asegurar que las jóvenes solteras tengan acceso a la educación cuando quedan embarazadas, ya que a menudo simplemente son expulsadas de la escuela. Por ser asesora de la delegación, yo estaba muy involucrada en algunas de esas negociaciones y al mismo tiempo era parte del llamado Equipo Editorial de ONG que compiló toda la retroalimentación sobre el borrador de la Plataforma de Acción, el cual fue producido dentro del marco del famoso Caucus de Enlace. De modo que también tuve que trabajar en el lenguaje político que finalmente emanó de la Conferencia. Trabajamos con un gran equipo de feministas mayores y fue fantástico. Fue un tiempo inolvidable para mí. Fue entonces que me mudé de Costa Rica a México y ahí me involucré mucho en el movimiento de mujeres, de modo que he hecho la mayor parte de mi activismo desde México. Me uní a un grupo de jóvenes líderes que estaba muy vinculado a GIRE, una de las organizaciones de derechos sexuales y reproductivos más importantes en México. GIRE creó un espacio para que líderes jóvenes establecieran una red sobre derechos sexuales y reproductivos, y yo fui una de las fundadoras de lo que llegó a ser ELIGE - Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos. Hicimos muchas cosas diferentes trabajando con jóvenes en capacitaciones, promoción y defensa, organización y movilización. Conforme se aproximaba Cairo + 5, fuimos realmente muy activas/os en ese proceso y pudimos obtener fondos y apoyo para crear una red regional de jóvenes por los derechos sexuales y reproductivos que más adelante se convirtió en REDLAC. Fue una experiencia fantástica. Para Beijing + 5 yo estaba muy involucrada en coordinación entre ONG, ya que fui seleccionada por grupos de mujeres de la región como representante de ONG ante el equipo coordinador internacional. Hice una gran cantidad de contactos, informando y movilizando para Beijing + 5. Había muchas personas de la derecha y fue un tiempo muy difícil debido a la manera masiva en que se estaban organizando. Durante todos esos años también hice trabajo relacionado con asuntos de desarrollo y trabajo de base comunitaria, capacitación y desarrollo de capacidades, como también en derechos humanos de las mujeres enfocado a feministas jóvenes con diferentes organizaciones. IWHC: Has hecho mucho trabajo con redes-tanto regionales como globales. ¿Por qué crees que ese tipo de organización es importante y qué es lo que logra en cuanto a la salud y los derechos de la gente joven? LAD: Creo que ninguna agenda que esté marginada y que está pugnando por los derechos humanos de diferentes grupos de personas tendría un verdadero avance sin una fuerte organización a distintos niveles sobre el terreno-regional e internacionalmente. Debemos estar muy bien organizadas y ser muy estratégicas. Necesitamos utilizar mecanismos como redes y otras diversas maneras de unirnos. Luego podemos pensar en cómo usar estrategias efectivas a fin de impulsar o defender la agenda, o encontrar nuevas ideas y determinar cuáles asuntos deben ser impulsados conforme el contexto cambia. La organización de las personas jóvenes es clave para los movimientos tanto de jóvenes como feministas porque muchos de los asuntos en los que ambos movimientos trabajan son en verdad importantes para la gente joven, para las feministas y para los derechos de las mujeres. Dentro de los derechos sexuales y reproductivos existen muchos temas en los que se discrimina a la juventud. Estamos viendo impactos realmente terribles: la gente está muriendo o algunos derechos básicos no son respetados. Sin una fuerte organización, puedes tener una política adecuada pero no llegarás muy lejos. Eso queda claro cuando tienes, por ejemplo, un gobierno progresista con una bonita política pero poco apoyo a nivel de base. El resultado es que la derecha llega a desafiarlo y nadie está ahí para defenderlo. IWHC: ¿Cómo ha influido en tu experiencia el hecho de conocer a otras personas jóvenes-activistas, feministas-de distintas partes del mundo? LAD: En muchas y distintas formas. Al reunirte con jóvenes activistas de diversas regiones, ves las especificidades del contexto y las diferentes clases de cosas que están enfrentando. Pero al mismo tiempo también notas los aspectos comunes. Por ejemplo, en prácticamente todos lados hay discriminación hacia las mujeres jóvenes en lo que se refiere a nuestra sexualidad, la apropiación de nuestro cuerpo y el derecho a tomar decisiones respecto a éste. Por supuesto, se da en distintas maneras... pero incluso en los países que son percibidos como los más abiertos y progresistas, las mujeres jóvenes están enfrentando diferentes asuntos que tienen que ver con su relación con sus cuerpos y con su capacidad de tomar decisiones autónomas. Creo que son muy importantes-y esto es algo en lo que he reflexionado y trabajado mucho-las formas en que vemos a la juventud como una construcción social cuando hablamos de la sexualidad y de asuntos de derechos sexuales y reproductivos. Pienso que numerosas organizaciones proyectan muchos prejuicios en cuanto a cómo se percibe a las personas jóvenes-que son irresponsables y no saben lo que quieren hacer. No creo que las personas jóvenes son irresponsables y que no saben lo que quieren, pero siento que muchas terminan creyendo ese discurso y encarnándolo. Algo realmente clave al hablar y aprender con otras/os activistas fue descubrir cómo crear una visión y un discurso para defender nuestro derecho a disfrutar a plenitud nuestra sexualidad y nuestros derechos sexuales y reproductivos. Es necesario que trascendamos el estigma de la juventud irresponsable en riesgo hacia la visión de una vida placentera y plena, con dignidad y desarrollo pleno de la persona, y que veamos a la juventud como personas con derechos. En nuestras conversaciones no estábamos sólo compartiendo información sobre nuestro propio trabajo en México y en la región, sino también aprendiendo del trabajo de la gente joven en otras regiones. Es muy importante utilizar esa información para llegar a comprender las experiencias de otras personas, lo que ha funcionado en cuál contexto y qué clases de alianzas pueden ser construidas. Sí veo un gran cambio en la manera en que las personas jóvenes están participando hoy día en torno a diferentes asuntos. Hemos pasado de un lugar donde buena parte del enfoque estaba en simplemente crear y reclamar espacios, hacia una participación más integral y sustantiva. Lo que se espera de la gente joven no es sólo que sea joven sino también que diga lo que piensa, comparta sus conocimientos y contribuya. Para nosotras en AWID, ése es un elemento clave en nuestro trabajo de activismo con feministas jóvenes. A ellas las vemos como socias y consideramos que sus aportes son importantes para la construcción de movimientos. No las vemos sólo como receptoras pasivas de capacitación o información. Creemos que las mujeres jóvenes están haciendo una gran cantidad de trabajo realmente fenomenal en todo el mundo, a veces sin recibir el crédito o la visibilidad que deberían. De manera que las redes globales y regionales son muy importantes porque te ayudan a comprender la relevancia del trabajo que haces a nivel local en relación con lo que está ocurriendo en otros lugares. IWHC: ¿Puedes contarnos un poco más sobre ELIGE? LAD: ELIGE es una organización de gente joven. Es dirigida por jóvenes y de hecho tenemos una regla: cuando llegas a los 30, te vas... así que yo salí hace algunos años. Me siento muy orgullosa porque ya hemos tenido dos cambios de liderazgo y la organización cumple 10 años este mes. Creo que se ha convertido en un referente en México y en la región para el tipo de trabajo, pensamiento y propuestas en muchos diferentes niveles que las personas jóvenes son capaces de hacer cuando están empoderadas, tienen sus propios espacios y definen agendas según sus propios términos o participan y negocian con otras/os-no como agregadas ni como algo meramente simbólico, sino como actoras/es políticas/os. Como decimos en español, portadoras/es de derechos. De modo que para ELIGE eso es algo muy importante, y aunque ya no estoy ahí me siento muy parte de ella. La organización hace mucha capacitación y desarrollo de políticas públicas. Fue capaz de influir en el gobierno local de la Ciudad de México a fin de tener un espacio especial llamado "El espejo de Lila" en diferentes centros de apoyo a mujeres que el gobierno municipal tiene. Es un espacio seguro al que las mujeres jóvenes pueden llegar a hablar y aprender acerca de sus derechos sexuales y reproductivos, como también tener acceso a consejería sobre violencia contra las mujeres, entre otras cosas. Todo ello es proporcionado por personas jóvenes que han sido capacitadas por ELIGE y otras/os especialistas del gobierno. Están brindando mucha educación comunitaria, capacitación, desarrollo de capacidades y oportunidades para hacer contactos. Siempre nos vimos a nosotras mismas, y creo que las jóvenes continúan viéndose así, como con un pie dentro del movimiento feminista-y del movimiento de mujeres más amplio-y el otro en el movimiento juvenil. De manera que en el movimiento de jóvenes promovemos asuntos de derechos de las mujeres, derechos sexuales y reproductivos, etc. En el movimiento de mujeres abogamos por la importancia de comprender la necesidad de que la gente joven participe pero también contribuya a la discusión de lo que es más específico acerca de las mujeres jóvenes y de cuál es el vínculo entre juventud y género. ELIGE ha hecho muchas reflexiones en torno a esto. ¿Qué significan la identidad joven o las condiciones de la juventud y qué rol juegan cuando estás tratando de defender los derechos, en particular los derechos de las mujeres? ELIGE también tiene un proyecto para documentar violaciones de los derechos sexuales y reproductivos y ha estado muy involucrada con el movimiento feminista en diversas campañas. Por ejemplo, en todo el trabajo que se hizo a principios de la década del 2000 para reformar el código penal en la Ciudad de México, ELIGE fue la única organización de jóvenes que participó en ese proceso. Hemos visto a la organización como parte del movimiento y también hemos asumido posiciones de liderazgo en la región. Es interesante porque yo fui la representante regional para Beijing + 5 en el Comité Internacional de ONG y la coordinadora que estuvo ahí el año pasado fue una de las representantes en la región para Beijing + 10. De modo que ELIGE ha continuado jugando un rol que va más allá de sólo los derechos sexuales y reproductivos, o sólo México, o sólo juventud. El año pasado hizo mucha movilización y activismo en torno al Encuentro Feminista; creó listas electrónicas, llevó a cabo discusiones en el Foro Social Mundial y en Beijing + 10 que condujeron a una muy fuerte participación porque hizo esto junto a otros grupos de mujeres jóvenes de Chile, Brasil y Centroamérica. IWHC: ¿Cuáles dirías que son los principales desafíos que las personas jóvenes enfrentan hoy día en México, Costa Rica, la región o incluso a nivel global? LAD: Por supuesto, las personas jóvenes son afectadas por los más grandes retos que estamos viendo en el mundo en estos momentos. Asuntos de una mayor pobreza, dificultad en el acceso a empleos y buenas condiciones laborales. En la región, por ejemplo, la mayoría de los países ha tenido una tasa realmente elevada de desempleo entre gente joven. Aun cuando comparas esos datos con otros de personas de más de 18 o un poco mayores, verás que a veces la tasa se duplica. Entonces, pienso que el tema de la pobreza y el desempleo es uno muy grande pues tiene que ver con la calidad de vida. Obviamente, también están los asuntos de la sexualidad, del acceso a información y servicios que no sean sesgados sino científicos y objetivos, que no estigmaticen a la gente joven como irresponsable, que no promuevan valores religiosos ni limiten la capacidad de la juventud de ejercer sus derechos. Eso se necesita mucho y no está ahí. La situación empeora conforme las políticas de ajuste estructural y otras clases de reformas sectoriales-en el sector salud, por ejemplo-reducen el rol del Estado en la prestación de esos servicios. Otro reto son los asuntos que tienen que ver con la violencia. En la región se está generando una mayor criminalidad-pandillas, drogas y narcotraficantes-y pienso que esto está afectando también a la gente joven. Por supuesto, la violencia contra las mujeres... en la región puedes notar que la cuestión del femicidio es un gran problema. En muchos lugares, las personas que están siendo asesinadas son principalmente mujeres jóvenes menores de 30 años. Ése en un enorme problema porque no hemos elaborado un análisis actualizado ni una estrategia de cómo abordar el asunto de la violencia contra las mujeres dentro del actual contexto, lo cual es un gran desafío. La organización de jóvenes-pienso que ése es un reto, de hecho, porque no creo que en la región tengamos un sólido movimiento juvenil. Existen fuertes intentos, pero en realidad no han sido consolidados. Si la situación de la gente joven ha de cambiar, mucho tendrá que hacerse en cuanto a movilizar a la juventud y trabajar con ella. El fundamentalismo y la fortaleza de la Iglesia Católica, en particular en América Latina y el Caribe, son una gran preocupación porque afectan a tantos diferentes niveles. Afectan la cultura pero también las políticas públicas. Tienen un impacto considerable en el discurso hegemónico en torno a la sexualidad y la reproducción, el cual se centra en la culpa y el castigo. Promueven la abstinencia como una opción-creo que está bien como opción, pero no como la única. Realmente necesitamos promover un enfoque basado en los derechos, un auténtico respeto a los derechos de las personas jóvenes. Eso significa desafiarnos a nosotras/os mismas/os a comprender que es derecho intrínseco de la gente joven ejercer su sexualidad y no sólo algo que la sociedad le ha concedido. Entonces, por ejemplo, damos a la gente joven acceso a los condones. No veo esto solamente como algo fundamental para prevenir el VIH/SIDA o los embarazos no deseados, sino también como un medio para que disfruten su sexualidad a plenitud. El objetivo más importante de brindar servicios e información es dotar a las personas de las herramientas que requieren para poder ejercer plenamente sus derechos, y como resultado de ello es posible prevenir el VIH/SIDA, el embarazo no deseado y muchos otros problemas. IWHC: ¿Cuáles te parece que son las cosas más importantes que programadoras/es y diseñadoras/es de políticas podemos hacer para mejorar la forma en que promovemos y protegemos la salud y los derechos de la juventud, y específicamente de las mujeres jóvenes? LAD: En primer lugar, creo que debe haber mecanismos claros para involucrar a las personas jóvenes y asegurar que tengan una participación significativa. Con esto quiero decir no tenerlas sólo como meras presencias simbólicas, como suele ocurrir, sino realmente habilitarlas y dotarlas de los recursos que necesitan para poder contribuir a la sustancia de la discusión. Para mí, la participación sin recursos ni mecanismos no es sino retórica. Pienso que las personas jóvenes son socias muy importantes en el desarrollo de esas políticas. Necesitan estar más involucradas y los/as diseñadores/as de políticas deben asegurar que los mecanismos sean establecidos. A la vez, hay mucho aprendizaje que se debe adquirir en torno a aquellas buenas experiencias en que las personas jóvenes son vistas como sujetas de derechos y de políticas públicas y, al mismo tiempo, tratar de brindar condiciones distintas para que la gente joven ejerza sus derechos. Esto es muy diferente de un mero enfoque epidemiológico, como lo es la distribución de condones para detener la propagación del VIH/SIDA. Herramientas tales como poner a disposición la anticoncepción de emergencia y que ésta sea fácilmente accesible son muy importantes para las jóvenes pues ellas tienen que ser capaces de disfrutar su sexualidad y tomar decisiones reproductivas. Asimismo, es necesario abordar algunos de los asuntos clave relacionados con limitar el poder y la influencia de la Iglesia en la formulación de políticas públicas. En México hay una gran discusión ahora mismo porque algunos libros de texto fueron producidos por el gobierno para el nivel secundario-escuelas secundarias-y la Asociación Nacional de Padres de Familia y la Iglesia han estado boicoteando la distribución de los libros, exigiendo que todas las secciones sobre la sexualidad-que de hecho no eran en absoluto malas en cuanto a contenido-sean removidas. Ésa es la actual discusión. De modo que, en lo relativo a formulación de políticas, en verdad debemos afirmar la secularidad del Estado, porque estas actitudes tienen un impacto realmente persistente en las vidas de las personas. Pienso que la actitud de la derecha conservadora y de la Iglesia de hecho está matando gente. IWHC: ¿Puedes describir tu visión de un mundo ideal o mejor? LAD: Para mí, los derechos humanos son un marco muy importante, de manera que es un mundo en el que toda la gente tiene asegurados sus derechos humanos. Esto quiere decir que todas las personas cuentan con lo que necesitan para disfrutar una vida satisfactoria y desarrollarse. Es un mundo en el cual lo que significa ser humana y humano se ha expandido plenamente hacia una comprensión en verdad amplia no sólo de las mujeres y los hombres, sino también de las personas transgénero e intersexuales. Por lo tanto, la definición de lo que significa ser humana y humano ha cambiado y nadie ha de sufrir discriminación debido a su identidad específica. Por supuesto, en ese mundo la discriminación será cosa del pasado. Es un mundo libre de violencia-para todas las personas. Es un mundo con un maravilloso sistema multilateral, como las Naciones Unidas o algo similar, que verdaderamente funciona, que en efecto mitiga los conflictos, que realmente mantiene la paz, que asegura que en el mundo haya una distribución equitativa de los recursos y la riqueza de manera sostenible. Es un mundo en el que de hecho somos capaces de transformar la amenaza del cambio climático. Donde tenemos una relación equilibrada entre nosotras/os y con la naturaleza. Es un mundo en el que diferentes grupos de personas pueden ser involucrados creativamente en la forma en que las políticas públicas son definidas. Donde las corporaciones están muy bien reguladas y rinden cuentas a la gente, no a las ganancias. Donde los Estados verdaderamente están ahí para proteger los derechos-no violarlos como suelen hacerlo-y donde tenemos que ingeniar un buen marco a fin de proteger a las personas contra las violaciones de derechos por parte de actores privados de todo tipo de distintos sectores. Es un mundo en el que la espiritualidad es muy fuerte-pero es una elección, no algo que se le impone a la gente. Lo importante es que las personas tienen opciones en cuanto a cómo quieren desarrollar su espiritualidad, sin tanta religión institucionalizada imponiendo las cosas. Por supuesto, es un mundo muy equitativo en el que las mujeres están plenamente involucradas en todo tipo de decisiones de la vida pública y la privada. Donde a las personas realmente les importan las demás y se apartan de la cultura en la que cada una vela sólo por sí misma sin importarle el resto. Es un mundo donde las comunidades son muy importantes como formas de apoyo y referencia, pero no espacios de opresión como a veces llegan a serlo. Es un mundo en el que herramientas como la tecnología de la comunicación y los medios de difusión están ahí para realmente potenciar la cultura, celebrar la diversidad y construir a partir de ella, en vez de imponer la cultura hegemónica de mercado que ahora tenemos. Es un mundo donde la ciencia y la tecnología están al servicio de asegurar que las personas tengan la mejor vida que puedan. Donde nadie muere de hambre y no existe la guerra. Donde la sexualidad es plenamente aceptada como una parte importante de lo que significa ser humana y humano, y no se te discrimina debido a cómo eliges expresarla. Y hay un fuerte movimiento de mujeres vigilando que todo esté yendo bien. Todos los diferentes tamaños, formas y sabores de grupos de mujeres muy bien conectados, muy bien dotados de recursos, cada día haciendo cosas sorprendentes en el terreno para brindar a las mujeres mejores condiciones que les posibiliten disfrutar sus derechos. IWHC: ¿Cómo entraste inicialmente en contacto con la IWHC? LAD: Conocí a Françoise Girard y Wilhelmina Waldman (quienes entonces trabajaban en la IWHC) durante el proceso de Beijing + 5. Y a través de Françoise conocí a Adrienne Germain y a otras personas de la IWHC que eran parte del equipo que estaba trabajando en el proceso de Beijing + 5. |