| Desafiando la cultura de silencio: Una conversación con Dorothy Aken'Ova |
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Lingüista de formación, Dorothy Aken'Ova ha sido catedrática universitaria y funcionaria en materia de drogas y ha trabajado para la Organización de Mujeres de Nigeria (Women's Organization of Nigeria) durante siete años. Nada temerosa de las controversias, en el año 2000 Dorothy creó en Minna, Nigeria, el Centro Internacional para la Salud Reproductiva y los Derechos Sexuales (International Centre for Reproductive Health and Sexual Rights—INCRESE), del cual es Directora Ejecutiva, a fin de confrontar la resistencia local y nacional a los derechos sexuales y reproductivos, así como la falta de voluntad política para abordar estos asuntos. INCRESE aboga por los derechos sexuales y reproductivos de los grupos más desfavorecidos de la sociedad, incluyendo jóvenes, minorías sexuales, sobrevivientes de violencia sexual, trabajadoras/es del sexo comercial y viudas que viven con VIH/SIDA. A través de programas de educación en su centro comunitario y actividades de promoción y defensa en toda la comunidad, INCRESE está fomentando una comprensión de los derechos sexuales-y desafiando la cultura de silencio en torno a la sexualidad en un ambiente sumamente conservador.En junio de 2006, Dorothy conversó con Beth Fredrick, Vicepresidenta Ejecutiva de la IWHC, acerca del trabajo de INCRESE. Beth Fredrick, IWHC: ¿Cuándo inició INCRESE y por qué pensabas que en Nigeria era necesaria una organización que trabajara en el campo de salud y derechos sexuales? Dorothy Aken'Ova: Fundé INCRESE en el año 2000, inspirada por la revisión de cinco años de la implementación del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), que se llevó a cabo en 1994 en El Cairo. El proceso de evaluación tanto a nivel nacional como en el plano internacional evidenció enormes brechas, especialmente en el área de salud y derechos sexuales. En la revisión de cinco años, mientras se daba la discusión entre grupos feministas, nos percatamos de que la única manera de avanzar consistía en desglosar los términos "salud y derechos sexuales y reproductivos" y abordar la salud y los derechos sexuales como componentes centrales por sí mismos. La aglutinación de la salud y los derechos sexuales y reproductivos dificultaba la implementación porque la gente permanecía dentro de zonas de comodidad; de ahí que muchos asuntos relacionados con los derechos sexuales y la salud sexual no hayan sido visibilizados ni enfocados en forma adecuada en los primeros cinco años de la implementación del Programa de Acción. Además, algunos grupos quedaron marginados y no se llegó a ellos durante esos cinco años. Pensamos que la manera en que podíamos avanzar era continuando esa discusión en la plataforma de temas emergentes-aunque estos asuntos siempre han estado ahí-y creando mecanismos que facilitaran el diálogo sobre salud y derechos sexuales y la programación en torno a estas cuestiones específicas. INCRESE surgió en tal contexto para servir como un mecanismo que facilitaría y potenciaría dicho proceso. BF: ¿Cuáles son algunas de las violaciones a los derechos sexuales que ocurren en Nigeria y que proveen un contexto para el trabajo de INCRESE? DA: En primer lugar, la ausencia o insuficiencia de información sobre la sexualidad es una violación fundamental de los derechos sexuales de la gente, porque una de las condiciones clave de los derechos sexuales es contar con información exacta acerca de la sexualidad e información adecuada sobre los servicios que están disponibles para atender las necesidades de la salud sexual. En nuestro contexto no se ha establecido un aparato apropiado que asegure que la gente recibirá esa información. En otros lugares sólo se ofrece información seleccionada-en lo relativo a cuáles son las normas y los valores morales dominantes dentro del contexto-por lo que muchos asuntos quedan fuera. Nos gusta hablar, por ejemplo, del derecho de la gente joven a decir 'no' a las relaciones sexuales, pero nadie piensa en el derecho de las y los jóvenes a decir 'sí'. O cuando tienen actividad sexual, la gente lo niega. Existen diversas maneras en que los seres humanos expresan su sexualidad y experiencia y en que manifiestan sus identidades de género, pero éstas tampoco son abordadas adecuadamente. Ello tiene como resultado violar, o poner en riesgo, los derechos de la gente a la integridad física y la dignidad personal. En lo que se refiere a la mutilación genital femenina, los derechos sexuales—que incluyen el derecho al placer como también a la protección contra la tortura—son violados. También se ven comprometidas, especialmente entre las mujeres y las minorías sexuales, las decisiones acerca de involucrarse en una relación—es decir, el derecho individual a tomar la decisión de iniciar una o no—y con cuál pareja estar en dicha relación, además del derecho a establecer límites dentro de ésta. Otros derechos que son violados, en lo que atañe a los derechos sexuales, están implicados en las decisiones acerca de si tener hijos o no, si tener un aborto o no. El divorcio es también un área muy crítica, sobre todo en nuestro contexto, donde es frecuente divorciarse y volver a contraer matrimonio. Los asuntos de la sexualidad se ven comprometidos. Se ponen en riesgo los derechos sexuales. A través de nuestro trabajo con mujeres nos hemos dado cuenta de que el derecho al placer no es reconocido, en especial por ellas mismas. Esto también influye en cuáles servicios están disponibles y cuáles no. Prácticamente no existen lugares a los que las personas puedan acudir para obtener información sobre cuestiones relacionadas con la disfunción sexual y el placer sexual y acceder a servicios que les permitan aumentar el placer en sus vidas. BF: Nigeria es un país extraordinariamente diverso y grande, e imagino que será fácil hacer tu trabajo en algunos lugares mucho más que en otros. Decidiste establecer INCRESE en Minna, un estado sharia. ¿Puedes hablar un poco sobre lo que eso significa y cómo esto exacerba algunas de las violaciones de derechos y los asuntos de salud que acabas de describir? DA: En el tiempo en que tuvo lugar la creación de INCRESE también estaba habiendo mucha revisión en Nigeria-de carácter poblacional, como la encuesta demográfica de salud. Además hubo un intento de integrar el censo de 1991 y ver cuáles implicaciones había tenido y tendría, especialmente en vista del giro en el paradigma demográfico: de las cifras a los asuntos de pobreza y de salud y derechos. Participé en ese ejercicio y me percaté de que el norte de Nigeria era una de las regiones que menos atención recibía. Al poner los datos o las estadísticas del suroccidente o del sureste del país al lado de las cifras correspondientes al norte, en términos generales, parecía como si se tratara de dos países diferentes. Era obvia la necesidad de ampliar los servicios hacia el norte. También era necesaria una activista feminista del norte que tuviera su base en esa región, debido a cuestiones de confidencia y confianza. Soy de esa parte del país, y los estudios de visibilidad que habían sido realizados evidenciaban que las personas que podrían promover la agenda dentro del norte tenían que ser de ahí. En particular, cuando la ley sharia estaba siendo debatida—antes de la aplicación de la plena legislación sharia como la tenemos hoy aquí—también participé en promoción y defensa a fin de determinar dónde estaban localizadas las voces de las mujeres en el proceso de interpretar y construir el sistema legal. Yo estaba en Minna y podía ver las enormes brechas que había ahí. Las mujeres simplemente no fueron parte del grupo que redactó la ley y determinó cómo ésta sería implementada. Pensé que si INCRESE estaba ubicado en el estado de Níger seríamos capaces de facilitar algunos de los asuntos relacionados con los derechos de las mujeres en el contexto de la ley sharia, sobre todo protegerlas cuando sus derechos están siendo violados. BF: ¿Puedes contarnos una historia acerca de las formas en que la ley sharia ha tenido impacto en la vida de una mujer o sobre los temas que INCRESE aborda? DA: El caso más sobresaliente es el de Fatima, a quien una corte sharia en Lambata sentenció a morir lapidada por una ofensa sexual. Es una mujer divorciada que se fue de Kano para reunirse con su familia en Lambata y tuvo una relación antes de que la ley sharia fuera aplicada. Quedó embarazada y tuvo un hijo de esa relación. Su padre reportó al progenitor del bebé ante la corte y estaba buscando una compensación alegando que éste había abandonado a Fatima. Pero la política y la codicia en la sociedad convirtieron a la víctima, Fatima, en la culpable. Su padre le pidió a la corte 150,000 naira del padre del hijo de Fatima. La sentencia fue dictada y al hombre se le ordenó pagar una multa reducida de 15,000 naria. Dado que esto no favorecía al hombre, con quien Fatima había tenido una relación, él llevó el caso al Gran Quhadi del estado de Níger. Los eruditos se reunieron y consideraron que esa relación sexual extramarital constituía una ofensa según la ley sharia y era punible con muerte por lapidación. El dictamen fue revertido, pasando de una multa de 15,000 naria a muerte por lapidación para Fatima. El nivel de ignorancia es muy evidente en esto porque la ofensa ocurrió antes de que la ley siquiera estuviera en vigor. De modo que en realidad no hubo ofensa. Sin embargo, en vista de que no tenemos un procedimiento claramente articulado para implementar el sistema legal sharia en los estados, el proceso no ha sido definido de manera exhaustiva. Fatima fue sentenciada, pero estamos trabajando con la esperanza de que sea absuelta y finalmente puesta en libertad. BF: ¿Qué papel ha jugado INCRESE en este caso? DA: Empezamos a movilizarnos tan pronto como nos enteramos y acudimos a una ONG que tenía infraestructura legal establecida y experiencia en la defensa de este tipo de casos, para que ayudara a Fatima y le proporcionara una abogada. También le brindamos apoyo a ella y su familia—visitas, consejería—además de hacer visible el caso contactando a los medios de comunicación y a la comunidad internacional y sensibilizándoles también a ellos. Hubo un caso similar en Katsina que había atraído mucha atención mundial y existía la probabilidad de que el de Fatima quedara fuera de la mesa si no lo colocábamos muy bien en la agenda, ya que la mente de la gente estaba más centrada en el caso en el estado de Katsina que en el del estado de Níger. BF: Estos casos tocan asuntos muy personales y generalmente privados, como lo hace una buena parte del trabajo de INCRESE. Ustedes trabajan de manera abarcadora brindando información a varios y diferentes grupos etarios y tipos de comunidades. ¿Cómo incrementan o amplían la zona de comodidad en la que dichas cuestiones personales y privadas se discuten en tal ambiente? DA: Hemos elaborado herramientas que propician el diálogo. Hemos desarrollado modelos que estimulan la conversación y capacitado al personal para que pueda facilitar ese tipo de discusiones aproximándose a éstas a través de diversos ejercicios de clarificación de valores que hemos compilado a fin de que la gente sea capaz de aprender. Asimismo, hemos asegurado que las herramientas provoquen impacto, pues creemos que la terapia de choque es necesaria para despertar a las personas de tal manera que puedan empezar a hacer preguntas acerca de estos asuntos. También hemos realizado promoción y defensa, además de colaborar mucho con los medios de comunicación en el proceso de llevar el horizonte más allá del lugar donde está en la actualidad y así ampliar el ámbito de comodidad en torno a los temas de la salud y los derechos sexuales. BF: Ahora que la organización tiene seis, casi siete años de existencia, ¿en qué maneras crees que el enfoque de INCRESE ha cambiado las vidas de las personas aquí en el estado de Níger...en Nigeria, en el mundo? DA: A diferencia de lo que ocurre ahora, cuando empezamos no venía tanta gente a las sesiones de educación que impartimos. Quiero interpretar eso como que la gente ha reconocido que necesita información exacta a fin de vivir su sexualidad en forma segura, placentera, y acercarse para obtener información. Tenemos más casos de abusos a los derechos humanos individuales, a cuyas víctimas INCRESE ha estado apoyando. Hemos llevado algunos de esos casos a la corte. Los comentarios que hemos recibido de estas personas son alentadores y nos muestran que estamos afectando vidas de manera positiva, especialmente las de las mujeres y la gente joven. El hecho de que sean capaces de compartir nuestro trabajo con otras personas que enfrentan dificultades y que las refieran a nuestra organización confirma que estamos haciendo el trabajo y realizándolo bien. Tenemos una comunidad de minorías sexuales que por décadas estuvieron en el armario y en algunos casos habían formado redes sociales. Lo que en el ambiente nigeriano ha hecho nuestra presencia—como también han influido otras cosas, estoy segura, pero INCRESE definitivamente jugó un rol—es transformar estas redes sociales en redes políticas, como la red de políticas sobre los derechos del cuerpo y de la salud sexual, en las cuales las personas pueden darse cuenta de la clase de violaciones de derechos que ocurren en sus comunidades y son capaces de movilizarse, unirse y tener voz. Haber visto a estos grupos pasar de ser redes sociales a convertirse en agentes de cambio y defensores es también una indicación del tipo de trabajo que realizamos y de lo bien que lo estamos haciendo. BF: Un aspecto muy relevante del trabajo de INCRESE que no puede ser negado por nadie en Nigeria, por nadie en el mundo, es la diseminación del VIH/SIDA. A tu criterio, ¿cómo se conectan ambos-los derechos sexuales y el VIH/SIDA? DA: Al menos en este contexto, sabemos que la transmisión del VIH es facilitada en nuestra región, y también en Nigeria, por la conducta—en particular la conducta sexual—y esto entra claramente en el ámbito del discurso y los asuntos de los derechos sexuales. Ello crea un vínculo muy fundamental entre el trabajo que hacemos y la programación de la prevención del VIH/SIDA. Creemos que el placer sexual es un componente crucial de las condiciones de los derechos sexuales y que si las actividades sexuales no son seguras, entonces los derechos sexuales de las personas se ven comprometidos y ese placer es remoto. Así, en el trabajo que hacemos respecto al placer hablamos sobre cuestiones relacionadas con la seguridad, y ésta tiene que ver no sólo con la protección contra la violencia sexual sino también con la reducción de riesgos y las estrategias para prevenir la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual. BF: Cuando estuve aquí en 1997 era evidente un alto nivel de negación en cuanto a que el VIH iba a ser un problema. Nigeria parecía ser un polvorín y estaba lista para tener una epidemia al igual que en muchas otras partes de África. En la década siguiente, el VIH de hecho ha llegado a Nigeria de manera muy potente. ¿Puedes compartir tus reflexiones acerca de la evolución del VIH en el país y de cómo tu gobierno y la comunidad mundial han manejado la situación aquí? DA: Ha habido una gran cantidad de educación, mucho cabildeo dirigido a formuladores de políticas y, en mi opinión, lo que en realidad lo llevó al plano en que hoy se encuentra ha sido la habilidad de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en temas relacionados con el VIH/SIDA para reunir a personas que viven con el VIH y lograr que salieran de la clandestinidad y compartieran sus experiencias. Fue así como tuvimos el gran avance a finales de la década de 1990. Desde entonces hemos actuado conjuntamente. Además se enfocó a los medios de comunicación y sus capacidades fueron desarrolladas para que vieran el asunto en su justa perspectiva, lo cual también ha ayudado. En ese tiempo, el gobierno asumió sus responsabilidades y desarrolló una política, conforme a los compromisos que había contraído en el plano mundial a través de los documentos de consenso internacional. Las organizaciones de la sociedad civil que representaron a esas esferas, para fines de incidencia política, dieron seguimiento a nivel internacional. Así nació el Comité Nacional de Acción sobre el VIH/SIDA (National Action Committee on HIV/AIDS—NACA), como en muchos otros países de África, con el propósito de asumir el liderazgo en la programación de los asuntos del VIH/SIDA en Nigeria. Esta estructura abarca desde el nivel federal hasta el plano de los gobiernos locales a nivel nacional y provee una infraestructura para que cada activista trabaje en el abordaje del VIH/SIDA dentro del país. Además hubo esfuerzos para involucrar al sector privado y esto ha funcionado realmente bien. No al grado que deseamos, pero el hecho de que ese sector se haya incorporado al proceso es también muy alentador. Después de los regímenes militares, por fin tuvimos un gobierno civil al que le interesaba asignar una cantidad razonable del presupuesto—mayor que bajo los regímenes militares—para atender los asuntos del VIH/SIDA. Éstas son las cosas que han generado cambios—más asignación de recursos, una mayor conciencia, más voluntad política. Todo ello ha contribuido a pasar de la negación, sobre todo entre formuladores de políticas, a la acción que tenemos ahora. BF: El mundo está despertando al hecho de que las mujeres y las niñas son cada vez más vulnerables y están constituyendo una mayor proporción de las nuevas infecciones. ¿Cómo enfoca el NACA a las mujeres? Sé que tú eres parte de un grupo de lideresas en Nigeria cuyo pensamiento está influyendo en cómo prevenir nuevas infecciones. ¿Puedes hablar un poco sobre ese proceso, algunas de las implicaciones para las mujeres y las niñas aquí y lo que ves como parte de la solución? DA: La manera en que se estaba haciendo la programación—y aún sucede en buena medida—era con financiamiento vertical y, por tanto, programación vertical, intervenciones verticales. No ha sido transversalizada a gran escala con otros asuntos de la sexualidad y de la salud y los derechos reproductivos. Por supuesto, estamos viendo la prevención de la transmisión de madre a bebé, que es un componente de la salud reproductiva. Por lo demás, sin embargo, todo ha sido vertical: el financiamiento, el diseño, la implementación y evaluación. Lo que también hemos observado, con el mandato del financiamiento que llega de los Estados Unidos, es la tendencia a prestar más atención al tratamiento y al suministro de antirretrovirales (ARV). En tiempos recientes, ni siquiera el manejo de las infecciones oportunistas ha recibido tanta atención como los ARV. El hecho de que las condiciones de los Estados Unidos—con un enfoque de prevención que pone énfasis exclusivamente en la abstinencia—están afectando la programación en Nigeria ha sido motivo de preocupación para los grupos feministas. Este enfoque no se centra en la prevención primaria, que reduciría el riesgo para las mujeres y las niñas, cuya baja condición las hace más vulnerables a la transmisión del VIH. Fue así que creamos un grupo, la Iniciativa sobre Género, Derechos Humanos y VIH/SIDA (Gender, Human Rights and HIV/AIDS Initiative—GRI)*, cuyo compromiso fue, y sigue siendo, sentarse junto al Comité Nacional de Acción sobre el VIH/SIDA en Nigeria para reformular la programación y las actividades de intervención en VIH/SIDA a través de un cambio en el paradigma. Queremos que las intervenciones en VIH/SIDA sean transversalizadas en la agenda más amplia de la salud y los derechos sexuales y de la salud y los derechos reproductivos, de manera que ya no tengamos más este enfoque vertical. Confiamos en que ello hará más visibles los contextos que tienen como resultado mayores vulnerabilidades en ciertas poblaciones, y es así como visualizamos enfocar las nuevas infecciones entre mujeres y niñas en Nigeria. Hemos tenido reuniones con el NACA en Nigeria y con su presidente y oficiales principales de programas a fin de discutir con ellos esta agenda más amplia, de modo que podamos desarrollar habilidades y capacidades, cambiar conductas y, a la larga, contar con una plena gama de servicios disponibles para mujeres y niñas. Hemos tenido algunos avances. No han ocurrido tan rápidamente ni son tan profundos como queremos, pero ha habido progreso y creo que cuanto más trabajemos en ello, mayores logros veremos. *Entre las integrantes del GRI están Dorothy Aken 'Ova, Mairo Bello, Ngozi Iwere, Bene Madunagu y Grace Osakue BF: Utilizaste el término 'prevención primaria' al referirte a lo que se necesita para avanzar, y sé que la promoción de este tipo de prevención está entretejida en todo el trabajo de INCRESE. ¿Podrías explicar cuáles son algunos de los componentes de la prevención primaria? DA: La prevención primaria es, para INCRESE, proveer educación integral sobre la sexualidad a todas las personas, de manera que puedan tomar decisiones informadas en lo que concierne a su sexualidad y sea capaces de escoger lo que es bueno para ellas. Por ejemplo, alguien puede decidir que no va a involucrarse en actividades sexuales. Pero el asunto no termina ahí. Aunque muchas veces hacemos elecciones, no tenemos lo que se necesita para implementarlas. Por ello, los desafíos a nuestro alrededor pueden llevarnos a hacer cosas que son contrarias a las elecciones que hemos hecho. Entonces, en ese respecto es esencial construir habilidades de competencia para la vida, de toma de decisiones, de negociación y autoestima, habilidades de comunicación, de resistencia a las presiones, habilidades para identificar los escenarios sexuales. Dicho de otra forma, para que las personas sean capaces de sostener la elección que hicieron de decir 'no', de abstenerse, lo cual es un componente que por lo general no está en la promoción exclusiva de la abstinencia, como ya has visto...simplemente di 'no' y ciérrate la bragueta. Las cosas no terminan ahí. A nuestro criterio, la prevención primaria también implica poner a disposición servicios para quienes optan por decir 'sí, quiero tener actividad sexual', de modo que tengan acceso a una amplia gama de dispositivos que les permitan reducir los riesgos. Estos servicios deben ser accesibles y asequibles para las personas que los necesitan. Ello incluye condones masculinos, condones femeninos y lubricantes. No hemos renunciado a los microbicidas y esperamos que se continúe trabajando en el desarrollo de éstos pues creo que ésa es una importante solución, en especial para las mujeres debido a que no pueden negociar efectivamente los límites sexuales...sobre todo dentro del matrimonio, ya que en nuestro contexto se percibe que las mujeres deben estar anuentes a tener relaciones sexuales siempre que sus compañeros lo deseen y en cualquier forma que ellos quieran tenerlas, ya sea con o sin protección. Además, vemos la prevención primaria dentro del contexto más amplio de los asuntos de los derechos humanos, ya que si las personas reciben educación sobre los derechos y se crea la infraestructura para que éstos sean protegidos, entonces serán capaces de negociar relaciones sexuales más seguras en lo que se refiere, por ejemplo, a la reducción de la violencia contra las mujeres. Porque la violencia puede predisponerlas a la transmisión del VIH y debemos trabajar también en esta área si hemos de enfocar la prevención primaria. La pobreza es otra área que hemos estado mirando cuando se trata de la prevención primaria, lo cual implica ver el panorama o contexto más amplio que hace que la gente sea vulnerable a la transmisión del VIH. Estamos viendo este asunto más allá de la pobreza al nivel del hogar. Lo que está creando o perpetuando la pobreza en los hogares son las grandes políticas que emanan de la Organización Mundial del Comercio y de todas las estructuras similares en el plano global. Es necesario que hagamos intervenciones que enfoquen también esos lugares, de manera que podamos redefinir lo que son esas políticas y poner en el centro de ellas el rostro humano, el rostro de la mujer, el rostro de la niña, para que la pobreza a nivel comunitario pueda ser reducida. Esto haría que las mujeres y las niñas sean más capaces de negociar mejor en lo que se refiere a manejar su sexualidad. Así, ellas no tendrían que vender servicios sexuales a fin de adquirir alimentos, dar sexo para conseguir vivienda o aprobar exámenes, y todos los demás contextos en que se dan los intercambios sexuales para poder cubrir las necesidades básicas de la vida. Ése es el contexto en que vemos la prevención primaria. BF: Tienes fama de ser una valiente soñadora en este campo. ¿Qué tipo de mundo visualizas, si de hecho fuéramos capaces de adoptar algunas de las cosas que INCRESE está promoviendo, si pudiéramos hacer algún progreso? Sé que sin duda alguna ves que ya se han logrado ciertos avances, pero ¿cuáles son algunos de tus sueños para el futuro? DA: Sueño con un futuro en el que las desigualdades sean abordadas a todos los niveles y erradicadas. Sueño con un futuro en el que las mujeres y las niñas sean dueñas de su cuerpo. Un futuro en el que ellas tengan la última palabra respecto a lo que se hace con sus cuerpos o se les hace a éstos. Sueño con un futuro en el que estemos hablando de las minorías sexuales sin usar el lenguaje de la tolerancia, sino el del derecho a ser, a vivir, a experimentar, a expresarse tal como se es. Sueño con un futuro en el que no tengamos grupos que están marginados, que sufren abusos y son violados o molestados por su sexualidad o sus identidades y expresiones de género. Sueño con un futuro sin pobreza. |
Lingüista de formación, Dorothy Aken'Ova ha sido catedrática universitaria y funcionaria en materia de drogas y ha trabajado para la Organización de Mujeres de Nigeria (Women's Organization of Nigeria) durante siete años. Nada temerosa de las controversias, en el año 2000 Dorothy creó en Minna, Nigeria, el Centro Internacional para la Salud Reproductiva y los Derechos Sexuales (International Centre for Reproductive Health and Sexual Rights—INCRESE), del cual es Directora Ejecutiva, a fin de confrontar la resistencia local y nacional a los derechos sexuales y reproductivos, así como la falta de voluntad política para abordar estos asuntos. INCRESE aboga por los derechos sexuales y reproductivos de los grupos más desfavorecidos de la sociedad, incluyendo jóvenes, minorías sexuales, sobrevivientes de violencia sexual, trabajadoras/es del sexo comercial y viudas que viven con VIH/SIDA. A través de programas de educación en su centro comunitario y actividades de promoción y defensa en toda la comunidad, INCRESE está fomentando una comprensión de los derechos sexuales-y desafiando la cultura de silencio en torno a la sexualidad en un ambiente sumamente conservador.